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<    VIAJES #2    >

Venezuela y Colombia

El Viaje

2016

El 16 de septiembre de 2016, después de 8 años trabajando en la misma compañía y 15 viviendo en Barcelona, lo dejé todo y, de entrada, decidí cruzar el charco. No huía de nada… o tal vez sí. No sé. En cualquier caso, sentí que tenía que hacerlo.

Empezaba una nueva etapa.

La etapa.

El domingo 16 de octubre a las 15:05 aterrizaba en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía Simón Bolívar.

Fotografía · anna3puntos · Ranchos · Caracas
Fotografía · anna3puntos · Ranchos · Caracas
Fotografía · anna3puntos · Ranchos · Caracas

Ranchos · Caracas · Distrito Capital

“Cuando no importa el trabajo porque no importa el dinero.” 

Fotografía · anna3puntos · La Guaira · Estado Vargas

La Guaira · Estado Vargas

A los tres días volaba en avioneta al Parque Nacional de Los Roques.

Salía del Aeropuerto Charallave de Caracas a las 16 horas.

ISLAS  #2  |  Los Roques

Fotografía · anna3puntos · Ventana · Avioneta

El lunes 24 de octubre por la tarde estaba de vuelta a La Guaira. Al día siguiente a las 17:30 salía con Expresos Flamingo dirección Socopó.

Me esperaba un viaje de 12 horas.

No me importaba. Es más, me apetecía.

Ahí descubrí la apasionante aventura de viajar en autobús por Venezuela. Alcabalas policiales a cada rato, militares que entraban de repente en el interior del autobús y solicitaban la documentación a todos los pasajeros… En una ocasión, de madrugada, a un cubano y a mí (que imagino debíamos ser los únicos extranjeros) nos hicieron bajar del autobús y sacar nuestro equipaje del maletero.

Registraron todos los compartimentos de mi mochila de 40L. Todos.

La bolsa con el móvil, la documentación, el dinero, la Pentax… decidí dejarla en el asiento del autobús. No tenía claro si había hecho lo correcto.

Inquieta.

Cuando en uno de los bolsillos de la mochila encontraron los sobres de Nescafé que me había llevado de España… me miraron extrañados. ¿Y eso? No entendían. Y yo no entendía que no entendieran. ¡No era fácil encontrar café ahí! Al final les acabé regalando un par de sobres. Les hizo gracia. A mí no. Pero me reí.

Otras veces el conductor bajaba la ventanilla y les entregaba un fajo de billetes. A cambio de a saber qué… ¿poder continuar el viaje? ¿comprar arroz? ¿leche? ¿pasta de dientes en el mercado negro? ¿o tal vez una pistola? No sé, pero así parecían funcionar las cosas ahí.

Fotografía · anna3puntos · Socopó · Estado Barinas
Fotografía · anna3puntos · Socopó · Estado Barinas

Socopó · Estado Barinas

Los días en Socopó fueron extraños.

Me hospedé en La Vieja Romana.

Llovió mucho y llovió mal.

Fotografía · anna3puntos · Flor · Socopó
Fotografía · anna3puntos · La Acequia · Estado Barinas

La Acequia · Estado Barinas

No sé si era por sobreprotección, pero me decían que salir a la calle, pasear, tirar fotos, tomarme una Light en cualquier lugar… era demasiado peligroso allí. Desesperé. Nunca valoré tanto la libertad de movimiento.

El último día, Jhoany, un empleado de la posada, me invitó a salir con él. 

Al fin una grieta de luz en ese oscuro lugar. Jhoany normalizaba la situación.

Paseamos, comimos arepas en la calle y probamos como ocho tipos de cerveza. Cada vez que pagábamos una ronda, sacábamos la mochila y empezábamos a contar bolívares. Con él empecé a entender algo más de todo aquello.

Al día siguiente, a las 6 de la mañana, partía hacia Mérida en el coche de Daniel y Dagly, la pareja que regentaba la posada.

“Desorientación. Desorientación espacial.

Desorientación existencial. Desorientación al despertar.” 

Fotografía · Anna3puntos · Habitación · La Vieja Romana

Posada La Vieja Romana

Acabamos parando en Barinas, por la lluvia y la falta de gasolina. Y de repente, me encontré desayunando arepas caseras en una casa extrañamente más europea que venezolana.

De nuevo, volvía a no entender nada.

Estaba en el quinto país exportador de petróleo y del que posee las mayores reservas de crudo pesado del mundo, y el problema era que no había gasolina. Al final, les pedí por favor que me llevaran cuanto antes a una estación de autobuses. No quería esperar más. Quería salir de ahí.

Tuve suerte, a los pocos minutos salía una buseta dirección Mérida. Allí tenía que encontrarme con Sol, una amiga de la universidad de Alejandra.

El trayecto por el páramo me encantó. Encajaba perfecto con mi estado de ánimo.

Empecé a relajarme.

Fotografía · anna3puntos · Páramo · Estado Mérida
Fotografía · Anna3puntos · Páramo Merideño
Fotografía · Anna3puntos · Páramo Merideño
Fotografía · Anna3puntos · Páramo Merideño

Páramo Merideño · Estado Mérida

Llegaba a Mérida sobre las 5 de la tarde.

Nunca pensé que en un lugar de nieblas, “frío”, de montañas y alejado del mar, me sentiría tan a gusto.

Tan tranquila. Tan como en casa. Gracias sobretodo a vosotras: Sol,  Vanessa y Luz Clarita.

La idea era quedarme tres o cuatro días.

Al final me quedé una semana.

Fotografía · Anna3puntos · Ventana
Fotografía · Anna3puntos · Coche

Venezuela de Antier · Ctra. Panamericana Vía Jají Km. 8 · Estado Mérida

Fotografía · anna3puntos · Vistas Teleférico Mérida
Fotografía · anna3puntos · Vistas Mérida

El viernes 4 de noviembre por la mañana salía de Mérida, en bus, dirección San Cristóbal, Estado Táchira.

Llegué a destino el mismo viernes al mediodía.

San Cristóbal sería mi última parada antes de cruzar la frontera colombo-venezolana. A pie, la única manera de cruzarla.

Quería llegar hasta Bogotá. Ver el contraste entre ambos países.

Y lo vi, ya en Cúcuta, al minuto uno de pisar Colombia.

“Sin emociones no hay existencia.” 

Fotografía · anna3puntos · Estado Táchira

Estado Táchira

El martes 8 de noviembre a primera hora de la mañana llegaba a Bogotá, después de un viaje en bus de 14 horas. Afortundamente, en Colombia los viajes en autobús nada tenían que ver con Venezuela.

Fotografía · anna3puntos · Cerro de Monserrate · Bogotá
Fotografía · anna3puntos · Cerro de Monserrate · Bogotá

Cerro de Monserrate · Bogotá

Allí abundaba todo. Entrabas en los supermercados y las estanterías estaban a rebosar. No veías a la gente con fajos de billetes. No veías a militares por todos lados.

Había normas y leyes, y la policía parecía ejercer de policía. Sin embargo, sabía que me encontraba en una de las diez ciudades más peligrosas del mundo.

Pronto me di cuenta de que Bogotá me venía grande. Demasiado de todo.

Avenidas interminables. Ocho millones de habitantes. Gente, más gente. Coches, más coches.

Tenía mi base en Suba, un barrio en el noroccidente de la ciudad. El primer día tardé más de dos horas en llegar al centro de Bogotá.

Fotografía · anna3puntos · Vistas Bogotá

Vistas de Bogotá subiendo al Cerro de Monserrate

Todo me parecía exageradamente grande. O quizá era yo, que cada vez me hacía más pequeña.

“Habrá tanto dolor como placer, tanta soledad como compañía,

tantas bofetadas como besos.” 

Bogotá se me comió. Me dejó exhausta física y psíquicamente en tan solo 3 días.

Fotografía · anna3puntos · Bogotá

Bogotá

El viernes 10 de noviembre por la noche cogía de nuevo el bus de 14 horas de vuelta a Cúcuta.

Volví a cruzar la frontera a pie y regresé de nuevo a casa de Lilia, en San Cristóbal.

Fotografía · anna3puntos · Bogotá

Cúcuta

El sábado 19 de noviembre tenía que estar en Caracas para coger mi vuelo de regreso a Barcelona. Así que decidí ir deshaciendo la ruta y aprovechar la vuelta para conocer Valencia, capital del Estado Carabobo. Otra de las ciudades más peligrosas del mundo.

El domingo 13 de noviembre a las 7 de la tarde me despedí por segunda vez de San Cristóbal y cogí mi último bus de gran trayecto.

A las 8 de la mañana del día siguiente llegaba a Valencia.

Fotografía · anna3puntos · Playa · Bahía Patanemo · Estado Carabobo
Fotografía · anna3puntos · Palmeras · Bahía Patanemo · Estado Carabobo

Bahía de Patanemo · Puerto Cabello · Estado Carabobo

Muy a gusto en Valencia. Vi muchas cosas que no esperaba. Gracias Jesús. Gracias Aly.

Finalmente, el jueves 17 de noviembre a las 10:20 cogí un autobús dirección La Guaira. Llegué a mediodía y a pesar de la tromba de agua que cayó en Caracas esa misma mañana.

La última noche, Mariale y Omar me invitaron a cenar en Cristal Mar. Comimos y bebimos riquísimo. Acabé bailando y cantando “El perdón” en el parking del restaurante. Me alegro tanto de tener vídeos de ese momento…

Gracias mi familia venezolana.

Por eso. Por todo.

Para siempre.

El sábado 19 de noviembre a las 6 de la tarde salía mi vuelo de regreso a casa.

“Hogar: El lugar de último recurso -abierto toda la noche.” 

Fotografía · anna3puntos · Flor · Páramo Merideño

Flor de montaña · Venezuela

Volveré Venezuela

Volveré cuando caiga Maduro

Citas de

Miqui Otero y David Trueba

Rayos · Tierra de Campos · Abierto toda la noche

Gracias:

Marialejandra, Omar, Nicole, Jesús Omar, Marianyeli, Andrea, Lilian, Fabio, Chichi, Sol, José, Daniel, Dagly, Jhoany, Omar, Eddy, Solecita, Vanessita, Luz Clarita, Luceyla, Alejandra, Emily, Yanu, Michelle, Jorge, Susana, Lilia, Humberto, Carlos Emilio, Luis, Subdelia, Negrita, Patricia, Carlos, Marilia, Titis, Emma, Mónica, Like, Jorge, Olga, Fabio, Jesús, Aly…

y sobretodo a tí, Ale.

Fotografías de Familia · Venezuela y Colombia
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